
Ante este tipo de problemas, el tratamiento nutricional es fundamental de la recuperación. Mi enfoque consiste en abordar la cuestión desde una visión global y multidisciplinaria.
Estos trastornos, que incluyen por lo general, la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón, afectan tanto a la salud física como a la mental de los pacientes.
Por ello es importante un enfoque integral que considere aspectos médicos, psicológicos y nutricionales.

En este primer paso, mi objetivo es obtener una visión integral de tu estado de salud. Esta evaluación abarca la medición de parámetros antropométricos, que permiten conocer datos precisos sobre la composición corporal, tales como el peso, la altura, el índice de masa corporal (IMC) y la circunferencia de la cintura.
A estos indicadores se le suman determinadas pruebas como un análisis bioquímico y otras pruebas médicas complementarias que se deben realizar desde la parte médica.
Durante el tratamiento se realiza una evaluación continua del estado nutricional y se ofrece educación nutricional para entender la importancia de una alimentación equilibrada y superar los miedos y distorsiones sobre los alimentos. En la anorexia nerviosa, la restauración nutricional es prioritaria. En la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón, el enfoque es organizar los patrones de alimentación y romper el ciclo de restricción, atracón y purgas.
Esto requiere un trabajo interdisciplinario entre nutricionistas, médicos, psicólogos y otros profesionales de la salud. El objetivo final es recuperar el estado nutricional, mejorar la relación del paciente con la comida y desarrollar hábitos alimentarios sostenibles a largo plazo.
